“Nuestra participación en este proyecto es motivo de gran satisfacción. Además de abrir una perspectiva productiva y comercial alentadora, nos permite dar respuesta, siquiera en parte, a la pregunta que tantos nos hacemos: ¿cómo es posible que haya personas desnutridas - niños, especialmente- en un país que produce alimentos en tamaña proporción? La idea de utilizar parte de la soja que producimos para la elaboración de productos de consumo directo con alto valor nutricional, que desde hace tiempo veníamos incubando en el Itanoa, encuentra en esta iniciativa una vía concreta de realización”, afirmo Mario Devani, coordinador del Programa Granos de la Eeaoc y Director del Itanoa.

Tal como se dijo, el compromiso de la Eeaoc en este asunto incluye el de la provisión de la materia prima -el grano de soja- para la elaboración de la harina a utilizar en distintos productos aptos para consumo humano. Entregará de manera directa durante los tres o cuatro primeros años (a partir de la puesta en marcha de la fábrica que se está montando) una proyección creciente de 30, 60, 90 y 120 toneladas por año.

El propósito es asegurar la provisión del grano durante el período de puesta a punto del proceso de fabricación. Después se verá si la producción queda en manos de la Eeaoc o si se terceriza, porque si bien el primer objetivo es el de la producción de panificados fortificados para reforzar el valor nutricional del menú de los comedores escolares, todo hace suponer que la iniciativa irá escalando y vayan abriéndose nuevas alternativas en el mercado regional.

“Trabajaremos en principio con un blend de las variedades de las que disponemos, producidas bajo sistemas de buenas prácticas agrícolas que aseguren el máximo posible de salubridad e inocuidad. Estas prácticas tienen en cuenta tanto la huella hídrica y de carbono -tan significativas en la actualidad- como el uso creciente de bioinsumos que sustituyan gradualmente a los productos de síntesis químicas, utilizados para el cuidado sanitario de nuestras plantaciones y el manejo integrado de plagas”, detalló Devani.

La tarea del Programa Granos de la Estación Experimental (tanto en materia de mejoramiento genético como de prácticas agronómicas sustentables y el progreso de nuestras investigaciones biotecnológicas en el Itanoa) tiende a garantizar la generación de mejores variedades y el afianzamiento de una agronomía más atenta al impacto ambiental de sus métodos y a la calidad alimentaria de sus resultados. “Pensar en los niños, como en este caso, permite establecer parámetros de sustentabilidad más claros, deseables y posibles”, concluyó.